Las autoridades de la educación están asegurándose de que las reformas planteadas en la LUC sean puestas en práctica desde ya, desconociendo a la ciudadanía, que con 800.000 firmas solicitó un referéndum para derogar varios de los artículos que funcionan como aval de las políticas educativas que se imponen desde el MEC y que fueron presentadas a principios de agosto en el Plan de Política Educativa Nacional.

La reforma promovida por estas autoridades en el marco de las modificaciones efectuadas por la LUC, implica un debilitamiento de la participación en la toma de decisiones, callando la voz de los actores involucrados en el quehacer educativo, restringiendo la toma de decisiones solamente al Ministerio de Educación y Cultura y habilitando al sector privado a la toma de decisiones sobre la educación pública. En estas condiciones, el carácter público de la educación es desvalorizado y queda reducido solamente a la gratuidad de la enseñanza.

La “reforma curricular integral” propuesta por el MEC en su Plan de Política Educativa Nacional presentado en Agosto 2021, consiste en la aprobación de un bachillerato general en el que los estudiantes deben elegir una orientación o «énfasis» para su formación recién en el último año de su trayecto educativo, teniendo como opciones (según lo informado por Robert Silva a los medios de prensa): ciencias médicas, ingeniería o tecnología, dejando por fuera las formaciones humanísticas y artísticas. Entendemos necesario organizarnos en defensa de la formación en nuestros campos de conocimiento, y movilizarnos contra esta iniciativa que pretende formar a nuestra juventud únicamente para el mercado.

Como egresados de Humanidades e integrantes de la Agrupación 21 de junio, estaremos en pie de lucha para defender las Humanidades y la Educación Pública.


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